Paul Atkins, presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), pronunció el 30 de junio ante el Economic Club de Nueva York un discurso en el que vinculó la Declaración de Independencia con La riqueza de las naciones de Adam Smith, ambos publicados en 1776, para justificar una agenda deregulatoria y de retiro de la fiscalización sobre las criptomonedas. El artículo rebate esa lectura histórica con varios argumentos documentados.
En primer lugar, cuestiona la supuesta influencia directa de Smith sobre los padres fundadores. Jefferson adquirió su ejemplar de La riqueza de las naciones entre 1784 y 1789, ocho años después de redactar la Declaración, y aseguró en cartas a Madison (1823) y Henry Lee (1825) no haber consultado ningún libro al escribirla, remitiéndose a autores como Aristóteles, Cicerón, Locke y Sidney.
En segundo lugar, señala que Atkins omite la preocupación de los fundadores por las facciones económicas. Madison, en El Federalista n.º 10, advirtió del peligro de los intereses terratenientes, manufactureros, mercantiles y financieros, y Jefferson llegó a pedir en 1816 que se aplastara "la aristocracia de nuestras corporaciones financieras".
El texto también critica la política cripto de la SEC bajo Atkins: el despido o resolución favorable de la mayoría de las acciones de ejecución pendientes, varias con acusados vinculados al presidente Trump; el papel de la industria cripto como principal donante corporativo en las elecciones de 2024; y los más de 1.400 millones de dólares que Trump declaró haber obtenido en 2025 por sus negocios familiares de criptomonedas.
Finalmente, recuerda que ni Smith ni la Constitución dejaron la moneda fuera del derecho público: Smith respaldó restricciones a los billetes privados de baja denominación y la Constitución reservó al Congreso la potestad monetaria.
