Un viaje a las islas Galápagos sirve de pretexto para revisar la figura de Charles Darwin y desmontar el mito del paraíso prístino que él supuestamente descubrió. El texto arranca con un encuentro anecdótico con una tortuga gigante cruzando una carretera en Santa Cruz, y a partir de ahí recorre la historia natural y humana del archipiélago. Recuerda que las Galápagos son parque nacional ecuatoriano con entrada de 200 dólares, bioseguridad obligatoria y normas estrictas de distancia con la fauna, y que reciben más de 300.000 visitantes al año, un flujo que amenaza la biodiversidad que los turistas buscan contemplar.
La pieza subraya que Darwin pasó solo cinco semanas en el archipiélago, visitó cuatro de las trece islas principales y no reconoció de inmediato la importancia de la variación entre poblaciones. La mayor investigación sobre los llamados pinzones de Darwin fue realizada por los ornitólogos Peter y Rosemary Grant entre 1973 y 2013 en la isla Daphne Major. Además, el naturalista no acuñó la expresión "supervivencia del más apto", atribuida al filósofo Herbert Spencer, aunque la incorporó en ediciones posteriores de El origen de las especies. El artículo retrata a Darwin como un empírico obsesivo, capaz de montar tortugas, beber su orina por curiosidad científica y comer su carne en sopa, y contextualiza la expedición del HMS Beagle, los cinco años de viaje y el papel del capitán Robert FitzRoy.
