La familia de Esmeralda, de 51 años, y su hija Iris, de 11 años, se han quedado en su vivienda en el barrio de Torrero de Zaragoza tras la paralización de un desahucio previsto para las 10:00 de la mañana. La medida, ejecutada por efectivos policiales, ha sido recibida con aplausos por vecinos y activistas que se concentraron frente al portal para impedir la salida de la familia, que carece de una alternativa habitacional. Esmeralda, que trabaja en limpieza, explicó que no puede pagar el alquiler de 320 euros ni alquilar una nueva vivienda, mientras que la administración ha negado su solicitud de reevaluación de vulnerabilidad. La familia, considerada vulnerable en 2025, perdió ese estatus en verano de ese año al independizarse su hija, lo que impidió percibir el ingreso mínimo vital. Concha Cano, activista, señaló que la movilización busca ganar tiempo para revalorar la situación económica de la familia antes de que se apruebe el nuevo decreto de vivienda debatido en el Consejo de Ministros. Paula Ríos, del Sindicato de Inquilinas, destacó que la concentración ha logrado detener el desahucio y criticó la política de vivienda, recordando 250.000 desahucios ejecutados en siete años de gobierno progresista.
