Papel de aluminio: propiedades, aleaciones y técnicas de conformación artesanal

Fuentes: Aluminum foil

El papel de aluminio de cocina es un material notable: con un grosor habitual de 10 µm y anchos de 400 mm, presenta una relación de aspecto de 40 000:1 en esa dimensión, y los rollos pueden alcanzar 10 m, totalizando un millón a uno. Las versiones gruesas, de hasta 30 µm, son impermeables al oxígeno, al agua y a la luz. El material se comercializa recocido, por lo que se endurece rápidamente al doblarse; gracias a su fineza puede plegarse a escalas inferiores al milímetro para crear metamateriales. Su reflectividad ronda el 88 % en el espectro visible y supera ese valor en el infrarrojo, mientras que su conductividad rivaliza con la del cobre. Resiste la corrosión durante años, no es tóxico, pesa 2,71 g/cm³ y cuesta menos de 50 céntimos por metro cuadrado.

Entre las aleaciones típicas figuran la 1100, 1200, 8111, 8015 y 8006, con 0,06–0,6 % de silicio y 0,4–1,6 % de hierro, y a veces cobre o manganeso por debajo del 0,5 %. Su límite elástico oscila entre 30 y 170 MPa, con resistencias a la tracción de 70 a 200 MPa y un módulo de Young de unos 70 GPa. Gracias a su estructura cristalina FCC, conserva su ductilidad hasta el cero absoluto y se vuelve más resistente en frío. Al oxidarse genera zafiro amorfo, y su oxidación libera gran cantidad de calor, lo que lo convierte en un combustible de alta densidad energética. Esta propiedad se aprovecha en pilas de combustible de aluminio caseras.

En aplicaciones solares, el coste de 50 céntimos por metro cuadrado equivale a 0,05 céntimos por vatio pico, sensiblemente inferior al de las células fotovoltaicas. El autor describe además técnicas para endurecerlo, como corrugarlo con ácido bórico o bórax, y explica cómo fabricar herramientas a partir del propio foil: conos punzantes obtenidos doblando 256 capas permiten perforar papel de aluminio e incluso la piel de una manzana. Estos útiles sirven para el conformado incremental de punto único (SPIF), grabando costillas y pliegues sobre foil recocido, y pueden emplearse como sellos para reproducir formas por estampación.