El Papa Leo XIV ha denunciado enérgicamente la "ilusión de omnipotencia" que, según él, alimenta la guerra y la violencia. Durante una vigilia de oración en el Vaticano el sábado, el Papa instó a líderes políticos y a personas de buena voluntad a buscar la paz y poner fin a los conflictos bélicos, en un contexto marcado por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán. Inicialmente reservado en sus comentarios sobre la guerra, el Papa ha intensificado sus críticas, llegando a calificar como "inaceptable" la amenaza de aniquilación de la civilización iraní por parte de Estados Unidos.
La intervención del Papa se produce en un momento de creciente preocupación por el impacto del conflicto entre Israel y Hezbollah en las comunidades cristianas del sur del Líbano. El Papa ha rechazado la justificación religiosa de la guerra, enfatizando que Dios no bendice la violencia y criticando el uso de la fe para legitimar acciones bélicas, como ha hecho el Secretario de Defensa Pete Hegseth. La ceremonia contó con la presencia del arzobispo de Teherán y la delegación diplomática estadounidense, representada por Laura Hochla. El Papa, visiblemente preocupado, llamó a romper el "ciclo demoníaco del mal" y a construir un mundo sin armas ni injustas ganancias.
