Palmer Luckey, multimillonario californiano y fundador de Anduril, ha confirmado que no abandonará el estado a pesar de su fuerte oposición a la propuesta de impuesto a la riqueza de los multimillonarios. Durante una conferencia de prensa exclusiva, Luckey argumentó que la medida provocaría la salida de empresas y personas que no desea ver marcharse, pero que California sigue siendo especial para él. El ejecutivo, cuyo patrimonio se estima en 61.000 millones de dólares, señaló que la presión de otros multimillonarios para que se marchara no lo ha convencido, ya que cree que es posible solucionar el problema sin migrar.
Luckey identificó como el principal problema no el pago de impuestos en sí, sino el patrocinio de la iniciativa por parte de la unidad sindical de los trabajadores de United Healthcare, que busca destinar los fondos a programas específicos de salud y educación. Además, criticó el mecanismo de cálculo de la ley, que gravaría activos ilíquidos y no vendidos, así como las multas de hasta el 40%. El empresario advirtió que la propuesta trata el control de voto como propiedad, lo que podría afectar gravemente a los fundadores con acciones super-votantes. Según sus cálculos, podría debversele 3.000 millones de dólares solo por la parte de Anduril. Aunque reconoce la presión política, Luckey planea mantenerse en California y luchar legalmente contra la ley, argumentando que constituye un impuesto al control y no a la propiedad.
