El colectivo Palestinarekin Elkartasuna ha exigido al club de baloncesto Baskonia que se niegue a disputar los próximos encuentros de la Euroliga contra los equipos israelíes Hapoel y Maccabi. La organización, que ha manifestado sus demandas frente a la tienda del grupo Saski Baskonia-Deportivo Alavés en Vitoria, argumenta que estos partidos permiten a Israel normalizar su presencia y justificar su política a través del deporte. El grupo denuncia la complicidad de la dirección del club, que ha decidido mantener los partidos, así como la indiferencia de las instituciones públicas, incluyendo el Gobierno vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, por permitir que los juegos se disputen en sus instalaciones.
Las protestas no son nuevas; en 2024, cientos de banderas palestinas inundaron el pabellón durante la visita del Maccabi, mientras la policía Ertzaintza desplegó agentes adicionales para blindar al equipo y a su hotel. En la temporada 2026, los partidos se jugaron a puerta cerrada, una medida excepcional justificada por el club como contexto de seguridad, aunque también se registró un despliegue policial especial. El colectivo insiste en que la única respuesta aceptable es la suspensión de estos encuentros para evitar la normalización de lo que denominan un proyecto genocida.
