El gigante estadounidense del análisis de datos Palantir sufrió un sonoro revés judicial en Suiza al fracasar en su intento de imponer 23 réplicas (Gegendarstellungen) contra el medio digital suizo Republik. El Tribunal de Comercio del cantón de Zúrich rechazó 22 de las 23 solicitudes presentadas por la compañía, según informó el propio medio el pasado sábado, tras conocer el fallo emitido el 4 de junio de 2026.
El origen del litigio se remonta a dos investigaciones publicadas en diciembre de 2025 por Republik en colaboración con el colectivo periodístico WAV. Aquel trabajo documental, basado en 59 solicitudes presentadas al amparo de la Ley suiza de transparencia, reconstruía siete años de infructuosos intentos de Palantir por conseguir contratos con la Administración federal suiza, al tiempo que detallaba el papel de Zúrich como centro neurálgico europeo del conglomerado.
El único punto en el que Palantir obtuvo una victoria parcial fue una afirmación relativa a su software estrella, Foundry. Republik había escrito que la plataforma fue "desarrollada originalmente también para Estados Unidos, para la lucha contra la insurgencia en Afganistán e Irak". El tribunal consideró que se trataba de un hecho concreto y susceptible de prueba, por lo que ordenó publicar una réplica. No obstante, la redacción ha antepuesto al texto la nota "La redacción mantiene su versión", un recurso previsto por la legislación suiza para dejar constancia del desacuerdo.
En los demás casos, la justicia distinguió con claridad entre hechos verificables y juicios de valor. Términos como "tecnología de vigilancia", "herramienta de vigilancia" o incluso "arma de guerra letal" fueron considerados opiniones legítimas, derivadas de las funciones reconocidas del software. Para esta última expresión, el tribunal citó declaraciones del propio consejero delegado de Palantir, Alex Karp, quien afirmó públicamente que su empresa está "para perturbar y, si es necesario, asustar a los enemigos y, ocasionalmente, también matarlos".
El tribunal también avaló el lenguaje incisivo de la investigación. Expresiones como "gran campaña de ventas", "obstinado" o "rechazado" fueron calificadas como valoraciones subjetivas apoyadas en hechos no discutidos, fundamentalmente que en siete años no fructificó ninguna colaboración entre Palantir y las autoridades federales suizas. Otro tanto ocurrió con la cita de un informe interno del Ejército que desaconsejaba recurrir a las soluciones de Palantir: el tribunal entendió que se trataba de una evaluación genérica, no de un rechazo a una oferta concreta.
Un segundo obstáculo legal fue la exigencia de afectación personal directa. Palantir se quejaba de que Republik describiera al servicio de inmigración estadounidense ICE como una organización que "persigue a migrantes". El tribunal respondió que, aunque la formulación fuese valorativa, se dirigía contra ICE como organismo estatal, no contra Palantir de forma inmediata.
Desde la óptica de Palantir, la compañía defiende en un comunicado publicado en su blog de Medium que el objetivo de la demanda fue exclusivamente conseguir la publicación de réplicas en ejercicio de un derecho reconocido por la legislación suiza, y rechaza tajantemente que la acción constituyera una demanda estratégica contra la participación pública (SLAPP), diseñada para silenciar al periodismo. Para reforzar su argumento de proporcionalidad, Palantir hizo públicas todas las réplicas solicitadas, invitando a la opinión pública a juzgarlas.
El caso se inscribe en un clima de creciente hostilidad política hacia Palantir en Europa. En el Reino Unido, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, bloqueó en mayo un contrato de 50 millones de libras entre la Policía Metropolitana y Palantir, mientras crecen las voces —entre ellas las de organizaciones como Medact y Amnistía Internacional— que piden la rescisión del contrato con el Servicio Nacional de Salud. En Alemania, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución optó por la alternativa francesa ChapsVision, y el ministro de Digitalización, Karsten Wildberger (CDU), trabaja en una estrategia para reducir la dependencia de proveedores estadounidenses como Microsoft y Palantir. En los estados federados de Baja Sajonia y Baden-Württemberg, el rechazo político al software también gana terreno.
En paralelo, Palantir ha intensificado su perfil público con un manifiesto de 22 tesis en el que aboga por una mayor integración entre Silicon Valley y los aparatos estatales, incluyendo posiciones sobre armas con inteligencia artificial y el servicio militar obligatorio.
La sentencia no es firme. Palantir dispone de un plazo de 30 días para recurrir ante el Tribunal Federal suizo. Hasta el momento, la compañía no ha confirmado si hará uso de esta posibilidad, mientras el eco mediático del caso —agravado por la propia demanda— sigue dando visibilidad a las investigaciones originales de Republik.
