Pagoeta, el bosque atlántico vasco donde paisaje natural y herencia humana conviven

Fuentes: El bosque de Gipuzkoa donde ferrerías, caseríos y hayedos cuentan la historia de un mismo paisajeT2

A unos cinco kilómetros del mar Cantábrico, entre los municipios de Aia, Zarautz y Zestoa, el Parque Natural de Pagoeta, declarado espacio protegido en 1998, concentra algunos de los paisajes más representativos del interior de Gipuzkoa. Su valor no se limita a la riqueza ecológica: el enclave conserva un escenario donde la historia del territorio puede leerse a través del propio paisaje, marcado durante siglos por la interacción entre los procesos naturales y los aprovechamientos tradicionales.

El clima atlántico favorece una vegetación diversa, con hayedos en las cotas altas, robledales en las zonas bajas y alisedas a lo largo de las regatas. Los barrancos calizos albergan bosques mixtos de frondosas, y las áreas abiertas combinan praderas, brezales y repoblaciones forestales. Esa variedad de ambientes refleja tanto la evolución natural del entorno como el trabajo de generaciones de agricultores y ganaderos.

La diversidad de hábitats convierte a Pagoeta en uno de los enclaves de mayor interés ecológico de la comarca. En sus bosques, pastizales y cortados rocosos encuentran refugio especies como el alimoche, el halcón peregrino, el abejero europeo, la culebrera europea y el lirón gris. El parque también contribuye a la conservación de razas autóctonas como la vaca betizu y el caballo pottoka, fundamentales para mantener los pastos abiertos y preservar el patrimonio ganadero vasco.

Antes de su protección, Pagoeta fue un territorio intensamente explotado. El conjunto monumental de Agorregi, con su ferrería y sus molinos hidráulicos, ilustra cómo la fuerza del agua permitió trabajar el hierro y moler cereal durante siglos. A este legado se suman antiguas neveras y vestigios arqueológicos como dólmenes, túmulos y cuevas con restos prehistóricos.

La puerta de entrada al parque es el Parketxe de Iturraran, instalado en un caserío tradicional que funciona como centro de interpretación. Desde allí se explican la formación geológica del entorno, la evolución de los ecosistemas y la relación histórica entre bosque, caseríos y aprovechamientos tradicionales. El recinto alberga además un jardín botánico con especies de distintos continentes adaptadas al clima atlántico y ofrece programas de educación ambiental.

Pagoeta no es un paisaje detenido en el tiempo, sino un paisaje vivo en el que la actividad humana y los procesos naturales continúan formando parte de un mismo equilibrio, lo que lo convierte en uno de los ejemplos más representativos del paisaje rural atlántico del País Vasco.