La Coalición Invest in Tomorrow, financiada en parte por el criomillonario Chris Larsen, ha invertido 15 millones de dólares en campañas publicitarias para atacar a siete de los principales oponentes de la energía renovable en las elecciones congresionales de 2024. Esta estrategia, liderada por operadores políticos de Nueva York, marca un cambio significativo en la política energética, donde los grupos verdes tradicionalmente se han centrado en el consenso científico y la acción colectiva para combatir el cambio climático. En contraste, esta iniciativa utiliza tácticas de 'política dura', atacando directamente a figuras políticas de extrema derecha y centro, como el candidato a la fiscalía general de Texas, Chip Roy, y el gobernador de Rhode Island, Dan McKee. La campaña, que también ha gastado 5 millones de dólares en primarias, busca deslegitimar a los oponentes mediante anuncios en plataformas de derecha y ataques personales, sin mencionar explícitamente la energía solar en algunos casos. Aunque la administración Trump ha mostrado una hostilidad general hacia las energías renovables, la industria solar ha encontrado una brecha política al posicionarse como una alternativa viable frente a la energía eólica, que la administración critica por su impacto ambiental. Expertos señalan que esta estrategia agresiva podría alienar a los decisores clave, pero también ha logrado impactar en la percepción pública, especialmente en estados como Texas, donde la energía solar se ha convertido en un pilar económico. La coalición ha recibido críticas de otros actores del sector por su enfoque hostil, pero los oponentes políticos admiten que la inversión ha sido un factor determinante en sus derrotas primarias.
