La empresa de wearables de salud Oura ha admitido recibir solicitudes del gobierno para acceder a los datos de sus usuarios, pero se mantiene en silencio sobre la frecuencia de estos accesos. El escándalo inicial involucró un acuerdo con el Departamento de Defensa y Palantir, lo que generó preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios, especialmente tras la venta de anillos Oura. El autor del artículo señala que los datos no están encriptados de extremo a extremo, lo que permite acceso a empleados, fiscales o hackers. Oura ha vendido más de 5.5 millones de anillos hasta la fecha, lo que le da una responsabilidad mayor para proteger la información. La empresa afirma evaluar cada solicitud por legalidad, pero no revela cuántas recibe ni cuántas cede. El autor del artículo señala que los datos no están encriptados de extremo a extremo, lo que permite acceso a empleados, fiscales o hackers. La empresa no ha respondido a las solicitudes de transparencia del autor. El autor del artículo señala que los datos no están encriptados de extremo a extremo, lo que permite acceso a empleados, fiscales o hackers.
