La prolongada interrupción del Estrecho de Ormuz, consecuencia de los recientes conflictos en Medio Oriente, está generando una crisis logística y económica de gran magnitud. Inicialmente, se anticipaba una resolución rápida, pero la situación actual, que se prolonga desde el sexto día de la guerra, ha desmentido estas expectativas. Esto ha provocado un aumento sin precedentes en las tarifas de fletamento de buques VLCC (Very Large Crude Carrier), alcanzando máximos históricos de hasta $537,913 por día para algunos contratos. La situación es agravada por el alto costo del seguro de guerra y los riesgos para la seguridad de la tripulación y los buques, lo que ha llevado a la designación del área como Zona de Operaciones Bélicas. Si bien algunos buques siguen transitando el estrecho, la vuelta a la normalidad requerirá la convicción de los armadores sobre la seguridad de la ruta, la disposición de los fletadores a pagar tarifas elevadas y la aceptación de los riesgos por parte de las tripulaciones. La situación presenta paralelismos con la crisis del Mar Rojo, pero la naturaleza 'cerrada' del Estrecho de Ormuz, sin rutas alternativas viables, intensifica el riesgo de interrupciones en la producción de petróleo y gas, con consecuencias potencialmente devastadoras para la economía global. Países como Qatar ya han suspendido sus operaciones de gas natural licuado, y se espera que otros productores sigan su ejemplo, lo que podría llevar a la paralización de la producción si no se toman medidas urgentes.
