Orkut, la red social que desapareció en 2014, ha vuelto a la luz pública con una propuesta radical: reconstruir una internet basada en la conexión humana auténtica, alejándose de los algoritmos de atención y la saturación de contenido generado por inteligencia artificial. En un comunicado publicado en su sitio web y difundido a través de X, Orkut Büyükkökten, fundador de la plataforma, ha instado a la comunidad a visitar orkut.com y registrar su nombre para apoyar la creación de una nueva red social centrada en el bienestar, la comunidad y la pertenencia genuina. Esta iniciativa marca un giro significativo en la trayectoria de la empresa, que busca revivir el espíritu original de la red que creó hace dos décadas.
El llamado a la acción de Büyükkökten no es un simple anuncio de marketing, sino una reflexión profunda sobre la evolución de las redes sociales. En su mensaje, el fundador recuerda la magia de la internet de los inicios, cuando un mensaje de un desconocido en otro continente se sentía como un acto mágico y real. Sin embargo, señala con preocupación que la industria ha optado por optimizar para la atención y la retención de usuarios, lo que ha llevado a una generación a sentirse más aislada y ansiosa. "Veinte años de optimización para tu atención... no sorprende que hayan crecido solas y ansiosas", escribe Büyükkökten. El problema actual, según el fundador, es que la inteligencia artificial está erosionando la premisa fundamental de la red social: la existencia de una persona real al otro lado de la pantalla. La IA, aunque tecnológica, está generando bots, deepfakes y contenido sintético que diluyen la confianza y la autenticidad.
Para Büyükkökten, la solución no es la eliminación de la tecnología, sino su uso al servicio de las relaciones humanas. "La IA no puede crear alegría, esperanza, gratitud... ni amor", afirma. Su visión es una red donde la IA ayude a formar y profundizar las amistades, pero donde el núcleo sea la conexión humana. "Imagina una red social donde todos los que conoces son reales, construida alrededor de comunidades que nos unen, tanto en línea como en persona". El objetivo es crear un futuro donde las comunidades recompensen la amabilidad, la curiosidad y la confianza, en lugar de la métrica de tiempo en el sitio.
El contexto de esta propuesta es crucial para entender su urgencia. Orkut fue lanzado en 2004 como un proyecto secundario de Büyükkökten mientras trabajaba en Google. Aunque se volvió extremadamente popular en India y Brasil, perdió terreno frente a Facebook y fue descontinuado por Google en septiembre de 2014. No es la primera vez que el fundador explora este terreno. En 2016, lanzó 'Hello', una red centrada en intereses compartidos, que alcanzó más de 2 millones de descargas antes de cerrar en 2020. En 2022, Büyükkökten había anunciado que estaba construyendo algo nuevo, y dos años después, a Wired, confirmó que trabajaba en una plataforma que utilizaría IA y aprendizaje automático para construir comunidades. Sin embargo, esta nueva iniciativa de Orkut se distingue por su enfoque explícito en la 'humanización' de la red, respondiendo a la creciente frustración de los usuarios con la desinformación y la superficialidad digital.
La campaña actual se basa en la participación comunitaria. Los usuarios deben ir a orkut.com, añadir su nombre y enviar una tarjeta de apoyo a otra persona, explicando por qué la quieren incluir. Esta mecánica busca generar un sentido de pertenencia y solidaridad. Según los datos disponibles, personas de todo el mundo están firmando, y se han identificado los top 10 países con mayor participación, aunque el fundador no ha aclarado si una nueva versión de la plataforma ya está en desarrollo o si es solo una petición de apoyo para un proyecto futuro. Un correo electrónico enviado a Orkut solicitando comentarios de Büyükkökten no obtuvo respuesta, lo que añade un matiz de incertidumbre a la situación.
En conclusión, la iniciativa de Orkut representa un intento valiente de redefinir el papel de la tecnología en la sociedad. No se trata de un retorno al pasado, sino de una propuesta de futuro donde la tecnología sirva para fortalecer, no para debilitar, los lazos humanos. La comunidad de usuarios ahora tiene la oportunidad de decidir si quieren participar en la reconstrucción de una internet más humana, donde la autenticidad y la conexión genuina sean las métricas de éxito, en lugar de la optimización algorítmica. El éxito de esta reconstrucción dependerá de la capacidad de la comunidad para mantener viva la visión de un internet donde cada mensaje tenga un rostro humano detrás.
