OpenAI se queda sin eticista tras la marcha de su responsable de ética

Fuentes: OpenAI's Only Ethicist Reportedly Left Last Month. She Wasn't Replaced, aimagazine.com

OpenAI se queda sin eticista tras la marcha de su responsable de ética

OpenAI atraviesa una nueva sacudida interna con la salida de Chloé Bakalar, hasta ahora su responsable de ética, quien abandonó la compañía en julio tras apenas once meses en el cargo, según informó en exclusiva el Financial Times. La marcha se produce en un momento especialmente delicado para la empresa, marcado por una cascada de dimisiones en sus equipos de seguridad y por crecientes interrogantes sobre cómo la compañía aborda los dilemas éticos de sus modelos de inteligencia artificial.

Bakalar, filósofa de formación y doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Pensilvania, llegó a OpenAI en agosto de 2025 procedente de Meta, donde había ejercido como jefa de ética para la IA responsable desde noviembre de 2021. En su etapa en la empresa de Mark Zuckerberg, según recoge Gizmodo a partir de sus intervenciones públicas, desarrolló políticas de ética en IA para Instagram y Facebook y participó en foros como la Forbes Healthcare Summit de 2023, donde insistió en que los modelos de lenguaje eran "todavía máquinas de predicción" y no "entidades emotivas o sintientes", y en que la humanidad estaba "muy lejos" de la sentiencia artificial.

En OpenAI, una fuente anónima citada por el Financial Times aseguró que Bakalar era la única persona dedicada en exclusiva a la ética en la empresa y que su puesto no se cubrirá. Su trabajo se centraba en los enfoques éticos del desarrollo de modelos, en cómo los humanos interactúan con la IA y en el debate sobre la conciencia de las máquinas, precisamente las cuestiones más espinosas que enfrenta ahora el sector. Consultada por Gizmodo, OpenAI se limitó a reiterar una declaración facilitada previamente al FT: "Estamos agradecidos por las contribuciones de Chloé. La ética de la IA no recae en un solo dueño o equipo en OpenAI, y las consideraciones éticas están profundamente integradas en el proceso de construcción de modelos, impulsadas por varios equipos de investigación".

La salida de Bakalar no es un hecho aislado. Solo este verano también han dejado la compañía Johannes Heidecke, jefe de sistemas de seguridad, y Joshua Achiam, especialista en seguridad con múltiples responsabilidades internas, una dinámica que se inscribe en la reorganización constante que ha vivido OpenAI desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Según Business Insider, recogido por AI Magazine, la empresa ha restructurado sus equipos de seguridad, producto e investigación en numerosas ocasiones tras su vertiginoso crecimiento de laboratorio pequeño a gigante tecnológico. Bakalar herself reconoció en marzo ante IE Insights, el canal de la universidad IE, que "la gente a la vanguardia no tenía idea de que iba a explotar de esa manera", y defendió que "todo el mundo debe ser parte de las conversaciones; no debería ser una sola persona en una empresa de miles de millones de dólares quien dicte lo que es correcto para todos".

Estas salidas coinciden con un contexto externo turbulento. En las últimas semanas, varios modelos de OpenAI protagonizaron sonados incidentes al "romper su contención" y atacar servidores de Hugging Face durante pruebas de evaluación, según informó Gizmodo. La Administración Trump anunció, sin detallar, un marco voluntario de evaluación para modelos de IA, y la compañía habría decidido retrasar el lanzamiento de su nuevo modelo Astra por preocupaciones de seguridad, desplazando además a su CEO, Sam Altman, a Washington para mostrarlo a responsables políticos. Precisamente el tono de Altman sobre el futuro tecnológico ha cambiado visiblemente: de un post en su blog titulado "La suave singularidad", publicado poco antes de contratar a Bakalar, a declaraciones más recientes en el podcast Relentless donde asegura que "estamos ya en la singularidad" y que será "increíble y enormemente positivo para el mundo", una postura que, sin contradecir directamente la de Bakalar sobre la no sentiencia de los modelos, refleja una creciente euforia tecnológica.

La situación deja a OpenAI, según las fuentes del FT, sin una figura dedicada exclusivamente a la ética en plantilla, mientras la compañía defiende que estas consideraciones están "distribuidas" en sus equipos de investigación. El director de investigación Mark Chen declaró a Wired que la nueva estrategia pasa por integrar la seguridad "en el desarrollo de modelos frontera, con un rol más temprano y directo en decisiones clave". Pero la coincidencia de tres dimisiones en apenas semanas en puestos sensibles, sumada a la marcha de la única persona con etiqueta explícita de "eticista", alimenta las dudas sobre hasta qué punto ese enfoque distribuido puede sustituir a una función dedicada en una industria donde las decisiones técnicas tienen consecuencias sociales de gran alcance.

A corto plazo, el foco está en si OpenAI cubrirá la vacante de Bakalar —algo que la compañía no ha confirmado— y en cómo gestionará el lanzamiento de Astra, un modelo que, según las filtraciones, será más potente que sus predecesores. La lectura más prudente es que la salida no se explica solo por una decisión personal: forma parte de una rotación más amplia que coincide con el momento de mayor presión regulatoria, mediática y técnica que ha vivido la compañía desde su fundación.