OpenAI ha anunciado la resolución de un problema matemático de décadas de antigüedad, conocido como el problema de existencia y suavidad de las ecuaciones de Navier-Stokes, utilizando miles de agentes de inteligencia artificial. Este logro ha generado un intenso debate en la comunidad matemática, que critica el enfoque de 'fuerza bruta' de la empresa, argumentando que la IA ha comprometido el proceso de descubrimiento humano. A diferencia de la matemática aplicada, que busca soluciones prácticas, la investigación matemática tradicional se centra en la exploración artística y la construcción de patrones, un proceso que requiere tiempo y comprensión profunda. Los expertos señalan que la demostración de 166 páginas de OpenAI no ha sido verificada por pares y carece de la transparencia necesaria para ser aceptada, con sospechas de que se utilizó trabajo previo sin atribución adecuada. Ante estas críticas, 25 ganadores del Premio Fields han firmado una declaración titulada 'A Severe Misalignment of AI in Mathematics', advirtiendo que la producción masiva de pruebas podría destruir la fertilidad de las ideas nuevas. OpenAI ha respondido formando un grupo asesor de matemáticos para guiar el uso de su IA, aunque los científicos advierten que la velocidad de los modelos de lenguaje podría impedir que los humanos comprendan los resultados, reduciendo la creatividad humana en el proceso de investigación.
