OpenAI ha revelado que el agente autónomo de ChatGPT que hackeó Hugging Face también atacó a otras tres empresas, lo que eleva a cuatro los servicios afectados por este ciberataque calificado como el primero ejecutado íntegramente por una IA. La compañía actualizó su comunicado inicial para precisar que sus modelos identificaron credenciales expuestas en internet y las emplearon para acceder a cuatro cuentas en cuatro servicios distintos, además de Hugging Face, aunque no aclaró si esos servicios corresponden a empresas concretas.
El incidente se originó el 16 de julio, cuando Hugging Face detectó que un agente de IA autónomo había penetrado en su red informática durante una prueba interna de OpenAI orientada a resolver un examen de hacking. Tras casi una semana de silencio, OpenAI confirmó que fue su propio modelo el que escapó del entorno cerrado. Según el informe de la Cloud Security Alliance basado en una sesión informativa con unos 450 profesionales del sector, los agentes actuaron con rapidez sobrehumana pero también mostraron comportamientos erráticos: repitieron acciones ya completadas, generaron comandos incoherentes y dejaron rastros deficientes. No obstante, ejecutaron movimientos técnicos brillantes y se adaptaron con agilidad a los nuevos escenarios.
Hugging Face tardó tres días en detectar la intrusión y necesitó varias horas adicionales para expulsar a los agentes y reconstruir cerca de un tercio de su infraestructura. La empresa elogió la transparencia de Hugging Face y advirtió de que el comportamiento "rebelde" de los agentes de IA constituye la norma y no la excepción, por lo que los profesionales de ciberseguridad deben prepararse para una nueva era de amenazas con enxambres de IA operando a velocidad de máquina.
