OpenAI presentó "Private Safety Processing", un servicio en fase de prueba para clientes seleccionados que vigila posibles usos indebidos de sus modelos de inteligencia artificial sin almacenar datos de los usuarios. El sistema amplía el alcance de la política Zero Data Retention (ZDR) que OpenAI ya aplica en su API: en lugar de analizar una sesión aislada, un agente evalúa entradas y salidas de múltiples conversaciones para detectar patrones de abuso a lo largo del tiempo, como la fragmentación de peticiones maliciosas para eludir controles. Si el agente activa una alerta, envía a OpenAI una "señal definida de forma restringida"; la compañía decide entonces si requiere medidas adicionales y, en su caso, contacta con el cliente, que puede compartir datos voluntariamente.
El anuncio llega como respuesta directa a la nueva política de retención de datos de Anthropic, anunciada en julio, que permite a ese laboratorio conservar durante 30 días las sesiones de los "modelos cubiertos" —toda la familia Mythos y futuros modelos equivalentes— para fines de seguridad. Varias empresas con datos sensibles han mostrado su rechazo, según recogió The Wall Street Street Journal. Anthropic defiende que su revisión humana se realiza por una vía controlada, con un grupo reducido de revisores autorizados y un registro a prueba de manipulaciones. OpenAI y Anthropic mantienen una rivalidad comercial creciente: según un reporte reciente, el crecimiento de OpenAI en el segundo trimestre fue más lento que el de Anthropic, cuya tasa de ingresos anualizados ronda los 65.000 millones de dólares.
