OpenAI presentó este jueves Astra, su nuevo modelo de inteligencia artificial, descrito por la compañía como el más potente y capaz desarrollado hasta la fecha. Astra, que la empresa enmarca como «una nueva frontera en el uso de ordenadores y navegadores», ya está disponible para clientes del programa de ciberseguridad Daybreak y, en el plazo de una semana, se extenderá a los planes de pago Pro, Plus, Enterprise y Business, además de a través de su API.
El presidente de OpenAI, Greg Brockman, calificó Astra como el modelo «más inteligente y más alineado» de la organización y aseguró que marca un «cambio real en el tipo de trabajo que las personas pueden delegar en la IA». La compañía ha destacado sus capacidades en ciberseguridad —incluida la identificación de exploits de día cero— y en ingeniería de software, ámbito en el que, según pruebas de referencia presentadas por OpenAI, supera a sus modelos anteriores Sol y al Fable de Anthropic en tareas como detección de errores y consultas sobre bases de código.
Astra llega, sin embargo, marcado por la controversia. El modelo emplea una técnica de razonamiento conocida como «recurrencia opaca», que dificulta la supervisión de la cadena de pensamiento, un mecanismo clave para auditar cómo y por qué un sistema de IA toma decisiones. El científico jefe Jakub Pachocki reconoció que el seguimiento del proceso de razonamiento resulta cada vez más complejo a medida que los modelos ganan capacidades. En el plano corporativo, Brockman descartó que Astra suponga la llegada oficial de la AGI y explicó que esa definición ha pasado de cláusula contractual con Microsoft —ya eliminada— a «concepto de misión o espiritual».
