OpenAI contraataca públicamente a Apple en la disputa por secretos comerciales

Fuentes: OpenAI drags Apple's lawsuit into the court of public opinion, heise.de, arstechnica.com

OpenAI contraataca públicamente a Apple en la disputa por secretos comerciales

La batalla legal entre Apple y OpenAI por la supuesta apropiación de secretos comerciales ha dado un giro inesperado: OpenAI ha decidido llevar el caso a la opinión pública con la publicación de un blog titulado "Apple is getting this wrong" ("Apple está equivocada"), en el que comparte correos electrónicos y conversaciones de iMessage para desmontar la versión de los hechos presentada por el fabricante del iPhone. La estrategia, aunque no constituye una respuesta legal formal, representa un intento deliberado de moldear la narrativa del conflicto.

El origen del litigio se remonta a la demanda presentada por Apple el mes pasado, que gira principalmente en torno a dos exempleados de la compañía: Chang Liu, exingeniero del iPhone que ahora forma parte del equipo técnico de OpenAI, y Tang Tan, quien trabajó 25 años en Apple liderando el diseño del iPhone y el Apple Watch antes de asumir el cargo de director de hardware en OpenAI. Según Apple, ambos habrían sustraído "información secreta y confidencial sobre nuestras tecnologías, procesos y productos no publicados" para impulsar los planes de hardware de su nuevo empleador. La firma de Cupertino solicitó esta semana una orden de restricción preliminar para impedir que Liu, Tan y OpenAI accedan, adquieran, utilicen o divulguen la supuesta información confidencial mientras el caso avanza.

OpenAI ha rechazado categóricamente las acusaciones y ha ido más allá al publicar las comunicaciones que respaldan su posición. La compañía afirma que la solicitud de Apple "se basa en información falsa y es completamente innecesaria porque no tenemos ni queremos ninguno de sus secretos comerciales. Estamos mucho más interesados en construir productos y tecnologías innovadoras que expandan la frontera".

Uno de los puntos centrales de la disputa es el supuesto acceso de Liu a archivos confidenciales de Apple tras su salida de la empresa. Apple sostiene que Liu no devolvió una computadora de la compañía, explotó una vulnerabilidad de autenticación para acceder a la red de almacenamiento en la nube semanas después de su salida, descargó archivos confidenciales e incluso instruyó a una colega sobre cómo hacer lo mismo y "evitar problemas" con el equipo de seguridad antes de su incorporación a OpenAI.

OpenAI ha presentado una versión radicalmente distinta: según la compañía, fueron empleados de Apple quienes contactaron a Liu para pedirle ayuda a localizar cierta información, lo que contradice la narrativa de un acceso malicioso. Además, OpenAI argumenta que el llamado "acceso residual" no es producto de una brecha de seguridad sofisticada, sino de un problema sistémico de Apple en la gestión de accesos cuando los empleados abandonan la empresa, una situación que, según afirma, afecta a numerosos exempleados.

Un reportaje de The Information, citado por el medio alemán Heise, aporta contexto adicional al revelar una práctica corporativa de Apple que podría estar en el origen del problema: la compañía anima a sus nuevos empleados a vincular su Apple ID personal a la cuenta de iCloud corporativa, ya que los iPhones solo permiten una cuenta principal a la vez. Al producirse una baja, se bloquean el directorio de trabajo y el acceso a Slack, pero muchos archivos compartidos quedan fuera de la carpeta protegida, mezclados con fotos y documentos personales. Según The Information, más de una docena de exempleados de la última década se han visto afectados por esta situación.

Sobre Tang Tan, OpenAI asegura que siempre ha sido "claro con el equipo que no queremos ni debemos usar información confidencial de otras compañías", en respuesta a la acusación de Apple de que Tan solicitó información privilegiada durante las entrevistas que realizó para OpenAI y pidió a los candidatos que mostraran componentes en los que habían trabajado.

Otro punto de fricción es la comunicación previa entre ambas empresas. Apple había asegurado que OpenAI no respondió a sus primeros contactos. Sin embargo, OpenAI publicó correos que, según la compañía, demuestran que los abogados externos de Apple contactaron a la persona equivocada tras confundir dos apellidos asiáticos. Tras esa confusión, Apple únicamente habría comunicado que estaba "intentando resolver cualquier problema", sin abordar los cargos concretos que terminaron plasmándose en la demanda cinco meses después.

El cruce de versiones revela un litigio que se disputará tanto en los tribunales como en la arena mediática. Mientras Apple presenta el caso como un ejemplo de apropiación indebida de propiedad intelectual por parte de un competidor que ha contratado masivamente a su personal (según Heise, alrededor de 400 empleados), OpenAI busca retratar a Apple como una empresa negligente en la gestión de sus propios sistemas de seguridad y agresiva en su estrategia legal. La decisión sobre la orden de restricción preliminar solicitada por Apple aún está pendiente, y el desenlace de este enfrentamiento podría sentar precedentes importantes sobre los límites del traslado de talento entre gigantes tecnológicos rivales.