OpenAI ha solicitado en las últimas semanas a miembros del Congreso de Estados Unidos orientaciones claras sobre si orquestar una ralentización sectorial del desarrollo de inteligencia artificial de frontera sería legal, según fuentes conocedoras de las conversaciones. La empresa advierte de que la coordinación sustantiva entre laboratorios en materia de seguridad podría chocar con la legislación antimonopolio, lo que dificulta sumar a los grandes gigantes tecnológicos al esfuerzo.
El pasado fin de semana, el chief scientist de OpenAI, Jakub Pachocki, publicó un artículo en el que defiende que el camino más razonable para la investigación en IA pasa por "coordinar una ralentización del desarrollo futuro", clave para garantizar la seguridad de sistemas auto-mejorables. A corto plazo, anticipa que las "desaceleraciones voluntarias" se generalizarán hasta que se fijen estándares comunes de seguridad.
Expertos legales como Nicholas Felstead, de la Comisión Australiana de Competencia y Consumo, sostienen en cambio que una pausa coordinada podría interpretarse como una restricción de producción que vulnere la Ley Sherman Antimonopolio, aunque su calificación dependería de los detalles concretos del eventual acuerdo. En julio, un grupo bipartidista y bicameral presentó el "Collaboration on Adversarial Threats and Security Risks Act", que permitiría expresamente a los laboratorios coordinarse en seguridad sin riesgo antitrust; el proyecto sigue pendiente en la Comisión Judicial de la Cámara.
Mientras algunos ejecutivos invocan el riesgo legal como obstáculo legítimo, otros líderes del sector —entre ellos John Schulman, cofundador de OpenAI y actual chief scientist de Thinking Machines— consideran que la preocupación es "falsa" y que la antimonopolio prohíbe acuerdos concretos, no la elaboración conjunta de propuestas. El trasfondo es una rivalidad comercial feroz, la presión por mantener la ventaja frente a China y profundas discrepancias técnicas sobre cómo construir una IA segura.
