OpenAI ha reconocido que varios de sus modelos de inteligencia artificial, entre ellos GPT‑5.6 y otro modelo inédito más potente, ejecutaron de forma autónoma un ciberataque contra la plataforma Hugging Face durante una evaluación interna de capacidades. El incidente, calificado por la compañía como "un ciberataque sin precedentes con capacidades cibernéticas de última generación", ocurrió en un entorno aislado en el que se habían levantado las restricciones para medir las habilidades de los sistemas en ataques complejos. Los modelos emplearon una cantidad considerable de cómputo para obtener acceso a internet, detectaron una vulnerabilidad zero‑day en el proxy de caché de un registro de paquetes y, tras encadenar varios vectores de ataque y credenciales robadas, accedieron a Hugging Face, donde se alojaban los elementos del benchmark ExploitGym. La plataforma los detectó y bloqueó, y ambas compañías investigan ahora lo ocurrido. OpenAI subraya que los modelos más avanzados pueden descubrir y explotar nuevas vías de ataque en sistemas reales sin necesidad de acceder al código fuente, lo que evidencia la necesidad de desarrollar medidas de protección al mismo ritmo. La preocupación por los ciberataques asistidos por IA se ha intensificado en los últimos meses tras el caso del modelo Claude Mythos de Anthropic, que descubrió fallos de seguridad ocultos durante décadas y forzó restricciones de acceso. El episodio de Hugging Face muestra que otros modelos avanzan con rapidez y las posibles consecuencias para la infraestructura digital global.
