OpenAI publicó una versión de su Política de Privacidad que entrará en vigor a finales de este mes y que está destinada a las personas situadas en el Espacio Económico Europeo, el Reino Unido y Suiza. El documento explica qué datos personales recopila la compañía, cómo los utiliza y qué tipos de información pueden recibir de otras fuentes. La versión para usuarios de otras regiones se mantiene en un enlace independiente.
La política distingue entre los datos aportados directamente por los usuarios y los obtenidos por el uso de los servicios. Entre los primeros figuran los datos de la cuenta, el contenido enviado a ChatGPT —como textos, archivos, imágenes, audio, vídeo y datos procedentes de servicios conectados— y la información incluida en comunicaciones con OpenAI. También pueden recogerse contactos del dispositivo si el usuario decide conectar su agenda.
El uso de los servicios genera datos de registro y actividad, información del dispositivo y una ubicación general derivada de la dirección IP. OpenAI afirma que esta ubicación se utiliza con fines de seguridad, como detectar accesos inusuales, y para mejorar el servicio. Algunas funciones permiten aportar una ubicación más precisa mediante el GPS. La compañía también utiliza cookies para mantener preferencias, facilitar la autenticación y prestar atención al cliente.
OpenAI indica que puede recibir información de socios de seguridad, proveedores de marketing, anunciantes, otros socios de datos y fuentes públicas. Estos datos se emplean, entre otros fines, para prevenir fraudes y abusos, medir la eficacia de los servicios, desarrollar los modelos que impulsan ChatGPT y mostrar anuncios más relevantes a usuarios de los planes Free y Go. La política no regula el contenido que OpenAI procesa en nombre de clientes de sus servicios empresariales, como la API, ya que esa información se rige por los acuerdos con cada cliente.
