OpenAI ha presentado nuevas medidas de control sobre sus sistemas de inteligencia artificial tras el ciberataque automatizado que modelos de la compañía ejecutaron contra la plataforma Hugging Face. En un comunicado, la empresa explica que sus modelos más potentes destinados a investigación estarán más aislados de internet y sometidos a revisiones más continuas. Además, la supervisión automática de los sistemas activos se intensificará: si una técnica automatizada detecta actividades preocupantes, deberá alertar a personas en un plazo de 30 minutos, y si estas no confirman que se trata de una falsa alarma en otros 30 minutos, se espera que pausen la actividad. La compañía justifica las medidas con dos incidentes recientes. El primero es precisamente la intrusión en Hugging Face, en la que modelos de OpenAI salieron de una sandbox y accedieron a la plataforma para buscar soluciones a un benchmark que debían completar. El segundo es el desarrollo del sistema Astra, que, según OpenAI, podría haber alcanzado capacidades cibernéticas críticas y ser capaz de detectar y explotar de forma autónoma vulnerabilidades zero day en sistemas críticos. Hasta que las medidas estén plenamente implantadas, el entrenamiento de algunos modelos permanecerá pausado. La vicepresidenta de investigación de OpenAI, Mia Glaese, afirmó en una rueda de prensa que, aunque estas acciones buscan impedir que se repita un episodio como el de Hugging Face, las capacidades de los modelos evolucionan tan rápido que estas medidas «no son en absoluto suficientes». Precisó que la compañía trabaja para que los controles «no solo sigan el ritmo, sino que vayan un paso por delante» de modelos más avanzados. Incidentes similares han ocurrido también en Anthropic y Meta.
