"One Night Only": una distopía sexual tecnológica sin respuestas

Fuentes: Trying to explain One Night Only's tech-enforced sex dystopia

"One Night Only", la nueva comedia romántica dirigida por Will Glück y escrita por Travis Braun, presenta una premisa disparatada: en un Nueva York contemporáneo, las personas solteras solo pueden mantener relaciones sexuales una noche al año, la conocida como "Sex Purge Law". El filme sigue a dos intérpretes atractivos, Monica Barbaro y Callum Turner, cuyos personajes coinciden repetidamente sin consumar, lo que multiplica las preguntas sobre cómo se aplica una normativa así.

La ley se vigila mediante chips subcutáneos implantados a todos los adultos, vinculados a tatuajes que cambian de color: rojo cuando se está soltero y verde al casarse o durante la noche autorizada. El sistema detecta picos de dopamina y otras sustancias neuroquímicas entre personas cercanas y considera eso una infracción penalizable con arresto y prohibición de participar incluso en la noche permitida.

La crítica señala que la película esquiva las cuestiones políticas y religiosas que justificarían esa legislación y se centra en la mecánica del encuentro romántico, con un tono de comedia al estilo David Wain. Subraya que la sociedad del filme acepta la norma con escasas protestas pese a su carácter autoritario, mientras las marcas campan a sus anchas con publicidade temática. El texto también ironiza sobre el respaldo corporativo de un tecnomegacorp de inspiración cristiana que fabrica los chips y emplea a Nicholas Braun, y compara el cinismo empresarial descrito con figuras políticas reales.

El artículo deja abiertas decenas de interrogantes —cohabitación, consumo de drogas, masturbación en compañía— que el filme opta por no responder, y destaca que el reparto y la química entre Barbaro y Turner sostienen una premisa que, según la crítica, merece cuando menos una o dos exclamaciones de incredulidad por minuto.