Ollie Wagner, uno de los tres diseñadores del primer set de emoji de Apple, ha concedido una entrevista por correo electrónico al autor Keith Houston en el marco de su libro sobre el origen de los emoji. Wagner llegó al proyecto en otoño de 2008 como becario en el equipo de Human Interface, tras recoger el trabajo iniciado ese mismo año por otra becaria, Angela Guzman, y junto a Raymond Sepulveda.
El equipo trabajó a partir de una hoja de cálculo proporcionada por SoftBank, que incluía los diseños de referencia del operador japonés y algunos comentarios. Como los emoji se distribuían como una fuente tipográfica, el reto fue mantener la coherencia interna del conjunto y, al mismo tiempo, trasladar a cientos de símbolos el lenguaje visual de los pocos "Smileys" que ya existían en iChat. Cada emoji se dibujaba a mano en Photoshop, combinando vectores, estilos y sombreado manual, y se enviaba a SoftBank para una primera revisión y, después, a Steve Jobs para la aprobación final.
Wagner diseñó más de 300 de los aproximadamente 500 emoji del set inicial, que Apple lanzó poco después. Apple necesitaba incorporar emoji al iPhone para competir en Japón, un requisito comercial que el grupo de Human Interface asumió con rigor, aunque sin anticipar el impacto cultural posterior. Tras la beca, Wagner se incorporó a Apple como empleado fijo y participó en el diseño del iPad original, figurando como inventor en su patente. En la actualidad es socio fundador de YAP Studios, un estudio de diseño e ingeniería con sede en Albuquerque, Nuevo México.
