OKA, una startup con sede en Cambridge, Massachusetts y Shenzhen, ha presentado Mori, un robot doméstico de forma de seta que combina funciones de lámpara con interacción social. El dispositivo, de casi 30 centímetros de altura, utiliza inteligencia artificial local para detectar movimientos y reaccionar al usuario, emitiendo sonidos suaves y cambiando de color según el contexto ambiental. A diferencia de los asistentes de voz tradicionales, Mori no ejecuta comandos de voz para controlar otros dispositivos ni responde preguntas informativas, priorizando la experiencia sensorial y la compañía pasiva.
El producto se vende en dos ediciones: la Founder's Edition cuesta 649 dólares e incluye una suscripción de dos años para paisajes sonoros naturales, mientras que la edición estándar cuesta 799 dólares y no incluye dicha suscripción. La empresa destaca que Mori procesa datos localmente, cifrando las imágenes faciales y desactivando la cámara y el micrófono cuando no está en uso, buscando así reducir las preocupaciones de seguridad. Hua Wang, cofundador de OKA, explica que el objetivo es reconectar a los usuarios con la naturaleza y reducir la sensación de aislamiento en el hogar. Expertos como Chris Harrison, de Carnegie Mellon University, señalan que, aunque Mori tiene capacidades limitadas comparado con robots anteriores como el Aibo de Sony, su enfoque en la antropomorfía y la atención selectiva podría ofrecer un valor emocional significativo para las generaciones más jóvenes.
