Los fondos de capital riesgo han incorporado a ojeadores o 'scouts' de startups, figuras similares a las del deporte, cuya misión es detectar proyectos prometedores antes que la competencia. Kintxo Cortés, ojeador desde hace cuatro años que colabora con Accel y Samaipata, explica que estos programas se popularizaron entre 2021 y 2022, cuando los múltiplos de valoración de las tecnológicas crecían con rapidez. En ese contexto, el dinero se ha convertido en una commodity y los fondos compiten por entrar lo antes posible en las empresas con mayor potencial.
Además de los ojeadores externos, grandes corporaciones como Repsol disponen de equipos internos de Open Innovation para rastrear el ecosistema emprendedor. Según Gema García González, directora de la unidad, Repsol ha invertido en más de 35 startups y trabaja actualmente con 21, con el foco puesto en economía circular, eficiencia energética e hidrógeno renovable. Su equipo analiza más de 230 perfiles técnicos en el centro I+D Tech Lab, donde se validan las tecnologías mediante pruebas de concepto.
Los ojeadores también rastrean la cantera de talento que sale de las grandes tecnológicas, un fenómeno que recuerda a la 'PayPal Mafia' y que se ha repetido con la diáspora de OpenAI, de donde han surgido proyectos como Anthropic, Safe Superintelligence o Thinking Machines Lab.
