La seguridad de un equipo con Windows no depende solo del antivirus: también requiere sentido común al navegar, descargar software o abrir archivos adjuntos, y se refuerza desactivando funciones del sistema que los ciberdelincuentes aprovechan para sus ataques. Este artículo repasa hasta ocho componentes de Windows 10 y 11 cuya desactivación reduce la superficie de exposición al malware, aunque todos son reversibles cuando el usuario los necesite.
El Escritorio remoto, basado en el protocolo RDP, permite acceder al PC desde otro dispositivo, pero dejarlo activo sin supervisión puede exponer credenciales y datos confidenciales si se ven comprometidas; se desactiva en Configuración > Sistema > Escritorio remoto. El uso compartido de archivos e impresoras resulta útil en redes domésticas o de oficina, pero peligroso en redes públicas, donde conviene apagarlo en Configuración de uso compartido avanzado.
El historial del portapapeles guarda texto e imágenes copiados, incluidos datos sensibles, por lo que se recomienda desactivarlo en Configuración > Sistema > Portapapeles. El historial de actividades registra aplicaciones, archivos y sitios visitados, almacenando información confidencial que puede borrarse y desactivarse en Privacidad y seguridad.
Windows Script Hosting (WSH), el entorno de ejecución de scripts, es usado por atacantes para ejecutar código dañino; se deshabilita en el registro creando el valor DWORD "Enabled" con valor 0 en HKEY_LOCAL_MACHINE\Software\Microsoft\Windows Script Host\Settings. Por último, la detección de redes facilita localizar dispositivos en una misma red, pero conviene apagarla en redes no confiables para evitar accesos no autorizados.
