Las obras de la nueva línea del metro de Málaga han permitido descubrir una de las mayores necrópolis romanas de España, con más de 1.000 cuerpos enterrados. La excavación, ubicada en la calle Hilera en el centro de la ciudad, documenta hasta la fecha 984 complejos funerarios que datan de los siglos II y IV d. C. y se extienden a lo largo de unos 400 metros. Este hallazgo reescribe la historia de la antigua ciudad romana de Malaca, ya que la zona se creía que era un terreno ganado al mar en época islámica, lo que explicaba la ausencia previa de restos anteriores.
La excavación de salvamento, iniciada antes del verano de 2025, ha sacado a la luz inicialmente unas 15 tumbas, aunque el recuento actual de 274 enterramientos y más de 400 individuos sigue en aumento. Las tumbas, excavadas en arcilla roja, presentan diversas formas, desde marcos de tejas (tegulae) hasta cistas de piedra y ánforas para recién nacidos. Algunos enterramientos se superponen en hasta tres niveles. La presencia de monedas de distintos lugares confirma la importancia de Malaca como puerto mediterráneo.
El equipo de arqueólogos y antropólogos analiza los restos para estudiar la vida cotidiana, dietas y enfermedades de la época. La superficie afectada por la excavación se ha reducido de 406 a 250 metros lineales, lo que ha permitido reanudar los trabajos en la losa de cubierta del túnel. Aunque la finalización de esta fase se ha retrasado hasta principios de 2027, la fecha general de apertura del metro no se verá afectada, ya que los tres tramos se construyen de forma escalonada. Los restos se destinarán al Museo de Málaga, donde se expondrán piezas significativas junto al túnel de la estación de Guadalmedina.
