Nvidia atraviesa un bache bursátil tras meses de dominio en la industria de los semiconductores para inteligencia artificial. Su cotización ha caído un 15% desde el máximo alcanzado en mayo, mientras sus ingresos previstos siguen al alza, lo que la deja cotizando por debajo de la media del S&P en relación con sus beneficios esperados, según Bloomberg.
El dinero que los inversores destinan a la infraestructura de IA se ha redirigido hacia los fabricantes de memoria. En el mismo periodo, Micron, uno de los mayores productores de DRAM, ha casi triplicado su valor. La razón es que la escasez de GPU que dominó 2024 se ha suavizado y los centros de datos ahora necesitan cantidades ingentes de memoria. El precio de la DRAM al contado se ha multiplicado por diez en un año, impulsado por una demanda que crece más deprisa que la oferta.
En paralelo, el precio por hora de una GPU Nvidia H100 en el mercado spot ha pasado de unos 3,20 dólares en mayo a caer de forma sostenida. Google, Amazon, Microsoft e incluso OpenAI han presentado procesadores propios para reducir su dependencia de Nvidia, lo que aumenta la competencia en el segmento del cómputo. En memoria, en cambio, nadie ha entrado a fabricar DRAM, por lo que el desequilibrio persiste. Como resumió Wayne Nelms, cofundador y CTO de Ornn, "todo el mundo quiere fabricar su propio silicio, pero nadie fabrica su propia DRAM". Nvidia, según el análisis, paga el éxito de haber demostrado el valor del cómputo: ahora todos quieren participar en ese mercado.
