La industria farmacéutica desarrolla nuevas terapias para la obesidad que buscan superar las limitaciones de los medicamentos actuales como Ozempic y Wegovy. Según un número especial de la revista Science, estas nuevas moléculas ofrecen pérdidas de peso significativamente mayores, acercándose a los resultados de la cirugía bariátrica, pero enfrentan desafíos como la pérdida de masa muscular y el efecto rebote al suspender el tratamiento.
Lilly ha presentado la retatrutida, un fármaco oral que en ensayos clínicos de fase 3 logró una pérdida media del 28,3 % del peso corporal en 80 semanas en pacientes sin diabetes tipo 2. Por su parte, Novo Nordisk ha confirmado resultados con su combinación CagriSema, que redujo el peso en un 20,4 % frente al 3 % del placebo a la semana 68. Para mitigar la destrucción muscular asociada a la pérdida rápida de peso, se están ensayando terapias combinadas. El ensayo BELIEVE de Lilly, que evaluó la combinación de semaglutida y bimagrumab, demostró que el 92,8 % del peso perdido fue grasa, protegiendo el músculo frente a la reducción que provocaría la semaglutida sola.
El efecto rebote, estimado en 0,4 kg mensuales tras dejar el tratamiento, sugiere la necesidad de un enfoque crónico. El orforglipron se propone como una opción de mantenimiento para evitar la recuperación del peso, aunque su disponibilidad aún requiere investigación extensa para garantizar la seguridad de estas nuevas generaciones de fármacos.
