El artículo de BCG, "The Art of Risk Management", explora una nueva perspectiva sobre la gestión de riesgos, especialmente relevante tras la crisis financiera global y la creciente preocupación por la volatilidad económica. Tradicionalmente, la gestión de riesgos se ha visto como una función técnica, basada en modelos financieros complejos y sistemas formales, a menudo desconectada de las operaciones diarias. Esto ha llevado a que, incluso empresas con sofisticadas herramientas de gestión de riesgos, hayan sufrido pérdidas significativas, como el caso de JPMorgan Chase. El error común es priorizar la formalización sobre la integración de la gestión de riesgos en la cultura y la toma de decisiones de toda la organización.
El artículo argumenta que la gestión de riesgos debe dejar de ser una mera cuestión de cumplimiento normativo y convertirse en una actividad que genera valor y contribuye a la ventaja competitiva. Esto implica un cambio de mentalidad, donde el objetivo no es eliminar el riesgo, sino utilizarlo estratégicamente. Para lograr esto, se necesita una interacción dinámica entre los expertos en riesgos y las áreas operativas.
BCG identifica diez principios clave para una gestión de riesgos efectiva: 1) El compromiso debe venir de la alta dirección (con la posible designación de un Chief Risk Officer - CRO, aunque esto no es suficiente por sí solo), 2) la gestión de riesgos no debe ser una función aislada, 3) evitar el uso de modelos complejos opacos (“black boxes”), 4) integrar la estrategia y la gestión de riesgos, 5) fomentar una cultura de conciencia de riesgos, 6) promover la libre circulación de información, 7) priorizar la comunicación abierta sobre la presentación de informes formales, 8) considerar el proceso de gestión de riesgos como un objetivo en sí mismo, 9) prepararse para riesgos desconocidos y 10) buscar oportunidades además de evitar pérdidas. El ejemplo de General Electric, donde la alta dirección publica una lista de riesgos prioritarios y el CRO coordina con las unidades de negocio, ilustra un enfoque efectivo.
En resumen, el artículo aboga por un enfoque más holístico y cultural de la gestión de riesgos, donde la tecnología y los procesos son importantes, pero la mentalidad y la integración en la organización son cruciales para el éxito.
