El gobierno de Nueva Zelanda ha anunciado su intención de disolver la Autoridad de Normas de Difusión (BSA) e investigar alternativas de autorregulación, según informó el Ministro de Medios y Comunicaciones, Paul Goldsmith. La medida se justifica por la rápida evolución del panorama mediático del país, donde los consumidores acceden a contenido a través de diversas plataformas (radiodifusión tradicional, servicios bajo demanda, podcasts, plataformas online), mientras que la BSA solo supervisa una pequeña parte de este contenido.
El actual marco regulatorio genera inconsistencias, tratando de forma diferente contenidos similares dependiendo de su formato (difusión en vivo versus acceso bajo demanda). El gobierno espera que el Consejo de los Medios de Nueva Zelanda, que ya regula la prensa escrita, se convierta en el principal organismo regulador para el periodismo. Se prevé que la legislación para derogar las referencias a la BSA en otras leyes se redacte en los próximos meses, y la BSA seguirá operando hasta que se apruebe la nueva legislación.
