El gobierno de Nueva Gales del Sur ha implementado nuevas leyes que multan con hasta 22.000 dólares a las agencias inmobiliarias por no revelar el uso de imágenes alteradas o generadas por inteligencia artificial en anuncios de alquiler. Esta normativa, que entrará en vigor a principios de 2027, busca combatir la práctica de 'housefishing', donde se distorsiona la apariencia de las propiedades para atraer inquilinos. La medida ha generado controversia tras un incidente en el que una publicación de la agencia IB Property en Leichhardt, Nueva Gales del Sur, fue identificada como una imagen real de un mural de 5.000 dólares en el interior de una unidad, no como una manipulación digital. El ministerio de Comercio Justo y Regulación, Anoulack Chanthivong, defendió la legislación como una herramienta para proteger a los inquilinos de prácticas engañosas. Expertos y profesionales del sector señalan que la IA está complicando la industria al mezclar el 'staging' virtual legítimo con la publicidad falsa. Un informe de la Universidad de RMIT destaca la falta de marcos específicos para la IA en el sector inmobiliario, mientras que estudios recientes muestran una baja confianza pública en los contenidos generados por IA, con solo el 40% de los australianos confiando en ellos. Los inquilinos reportan frustración por la dificultad para distinguir entre el mobiliario virtual y la realidad física, lo que ha llevado a algunos a dejar de buscar en plataformas con estas imágenes.
