Un debate reciente en la comunidad tecnológica ha propuesto la creación de una nueva escala para medir la capacidad de procesamiento de datos, inspirada en la escala de Kardashev utilizada para clasificar civilizaciones según su dominio energético. La idea surgió durante una llamada comunitaria de Memgraph, donde se argumentó que la combinación de Agentic Runtimes y GraphRAG permite extraer significativamente más información de los conjuntos de datos, democratizando el acceso a esta capacidad y evitando el control por parte de grandes corporaciones. Aunque existen propuestas preliminares, como se puede encontrar en el artículo de Adam Drake, la definición actual se considera demasiado limitada. La discusión plantea la necesidad de una métrica estandarizada para evaluar la eficiencia y el alcance del procesamiento de datos en el contexto de la inteligencia artificial y el auge de nuevas tecnologías como los sistemas basados en grafos y los modelos de lenguaje avanzados. El objetivo es cuantificar cómo la innovación en estas áreas impacta la capacidad de extraer valor de la información disponible.
