El representante comercial estadounidense Jamieson Greer acusó al sistema de pagos instantáneos brasileño Pix de perjudicar a firmas como Visa y Mastercard, y Washington propuso un arancel adicional del 25% sobre Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó modificar el sistema, al que calificó de «logro brasileño», y su rival de derechas Flavio Bolsonaro descartó también renunciar a él, aunque sugirió evitar que Pix se conecte con plataformas de pagos transfronterizos que compitan con las estadounidenses.
El episodio ilustra la nueva realidad geopolítica de las finanzas globales. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió la estrategia como «statecraft económico del siglo XXI», en el que el acceso al dólar ya no es incondicional. Países como Brasil responden con políticas propias y el sistema financiero mundial se fragmenta en bloques regionales y nacionales, un proceso que comienza en los sistemas de pagos y amenaza directamente al duopolio estadounidense formado por Visa y Mastercard.
El artículo forma parte de una serie de análisis sobre cómo la competencia política y tecnológica está rescribiendo las reglas del comercio y las finanzas internacionales, con implicaciones para empresas, Gobiernos e inversores.
