Una boda celebrada el sábado en la casona A Casa da Tulla, en Gomesende (Orense), se transformó en un conflicto violento que requirió la intervención de la Guardia Civil. La disputa surgió cuando la novia exigió a su novio 40.000 euros, alegando un pacto nupcial vinculado a los regalos de los invitados, una cifra que el novio rechazó. El enfrentamiento escaló hasta provocar peleas físicas entre los familiares de ambos bandos, dejando vajilla rota y desperfectos en el recinto.
Mientras las familias se enfrentaban, la novia se retiró a los baños del local junto a un joven organizador del evento, donde mantuvieron un breve encuentro sexual. Según la novia, quien confesó su infidelidad a sus amigos, ya había iniciado un proceso legal para un divorcio inmediato. Por su parte, el novio se opuso a la ruptura y pidió a sus familiares que no le entregaran dinero, culpándolo de haber entrado en una relación problemática.
Cuatro días después del suceso, el novio publicó un comunicado en el que desmiente la existencia del pacto económico de 40.000 euros y niega la infidelidad. Afirmó que no hubo separación durante la celebración y que solo hubo dos altercados menores: uno por un gesto de su hermana enferma y otro entre dos invitadas. El novio y su esposa se encuentran actualmente en A Coruña, donde trabajan con normalidad, buscando alejarse del escándalo mediático que ha convertido su boda en un caso viral.
