El Gobierno de Noruega ha anunciado la presentación de un proyecto de ley para prohibir temporalmente el uso de gafas inteligentes con cámara en parques, playas, museos, centros comerciales, conciertos, colegios, guarderías, consultas médicas y gimnasios. Esta medida, que busca proteger la privacidad de los ciudadanos, no impide la venta ni el uso privado de estos dispositivos, pero sí su presencia en espacios donde existe riesgo de grabación no consentida. En paralelo, un grupo de expertos elaborará una regulación definitiva para la electrónica vestible.
Esta iniciativa no es la primera reacción al problema. A finales de agosto, la ministra de Educación, Kari Nessa Nordtun, ya había instado a los municipios a vetar estas gafas, y Oslo implementó la prohibición en colegios desde septiembre. Equinor, la mayor empresa del país, también ha vetado sus instalaciones por riesgos de filtración. El regulador de datos ha pedido al Parlamento detener la venta hasta que exista un marco legal claro.
El debate se intensifica tras la actualización de software de Meta en julio, que desactivó la cámara en miles de unidades por manipulación de la luz de grabación. En Países Bajos, la cadena Hans Anders retiró las gafas de Meta de sus tiendas. Meta, Google y OpenAI ven en este formato una puerta de entrada a la IA, con ventas de más de siete millones de unidades por EssilorLuxottica en 2025. El Gobierno noruego aún debe definir si el veto afecta solo a dispositivos con cámara y micrófono o también a aquellos con inteligencia artificial integrada.
