Noches tropicales, ecuatoriales e infernales: cómo distinguirlas y por qué arruinan el sueño

Fuentes: Noches tropicales, ecuatoriales e infernales: en qué se diferencian y por qué no te dejan dormir

El aumento de las temperaturas nocturnas ha dejado de ser un episodio puntual del verano para convertirse en un fenómeno cada vez más frecuente. Los meteorólogos diferencian tres niveles de noches calurosas según la temperatura mínima: la tropical, en la que el termómetro no baja de 20 ºC; la ecuatorial o tórrida, por encima de 25 ºC, y la infernal, cuando las mínimas se mantienen por encima de 30 ºC entre el atardecer y el amanecer. Esta última categoría, prácticamente inédita hace unas décadas, empieza a registrarse con regularidad en el sur de España.

El problema no es solo de confort. El cuerpo humano necesita reducir su temperatura interna para iniciar el sueño, un proceso regulado por la melatonina y por el hipotálamo. Cuando la temperatura ambiente supera los 25 ºC, los ritmos circadianos se desajustan, la liberación de melatonina se reduce y el hipotálamo permanece sobreactivado intentando enfriar el organismo, lo que dificulta la conciliación del sueño y fragmenta las fases de descanso, especialmente el sueño REM. Las fundaciones especializadas en sueño recomiendan mantener el dormitorio entre 15,6 ºC y 20 ºC, un rango que las noches tropicales ya rebasan.

En España, las regiones más afectadas son el litoral mediterráneo, la cuenca del Guadalquivir, Madrid y Extremadura, con Canarias como zona emergente donde ya se detectan noches infernales. Almería registró en junio de 2026 cuatro noches consecutivas por encima de 30 ºC. Como medidas básicas para dormir mejor, los especialistas aconsejan cerrar persianas y ventanas durante el día, ventilar al caer la noche, evitar el aire acondicionado a potencia máxima y reducir la iluminación, sobre todo la luz azul, para no interferir aún más en el reloj biológico.