«No tengo smartphone»: vivir sin apps obligatorias en la era de Google

Fuentes: "I Don't Have a Smartphone": A Decade of Digital Minimalism

Ploum explica por qué responde «no tengo smartphone» cuando vendedores o restaurantes le piden instalar una aplicación o escanear un código QR, aunque en realidad sí posee tres teléfonos. El autor describe un experimento de vida minimalista digital basado en el Mudita Kompakt, un dispositivo con pantalla de tinta electrónica y Android sin servicios de Google, que utiliza para Signal, Komoot o Comaps. Mantiene además un FairPhone 3 con /e/OS y microG como «teléfono de escritorio», útil para apps bancarias que rechazan los navegadores de ordenador, y un OnePlus 5 de 2017 con la pantalla agrietada como reserva para casos extremos, como fallos en /e/OS o para autenticarse en servicios como Itsme en Bélgica. Ploum sostiene que pedir a alguien instalar una aplicación implica diez supuestos a menudo incumplidos (posesión del dispositivo, batería, almacenamiento, cobertura, cuenta de Google, datos, atención), y enumera los productos que en el último año le exigieron una app propia, desde el inodoro hasta el coche. Defiende que los trabajadores de servicio suelen estar de acuerdo en privado, aunque los comerciales insistan en lo contrario, y critica el empeoramiento generalizado de los teléfonos modernos respecto a los de hace una década, con la salvedad del procesador. El texto invita a rechazar la obligatoriedad de las apps y a recuperar el control sobre la propia atención.