El artículo sostiene que el capitalismo, más que el feminismo, los teléfonos inteligentes o el coste de la vivienda, es la causa de fondo del descenso global de la natalidad. Frente a las múltiples explicaciones que circulan en la prensa anglosajona —desde la revista conservadora First Things hasta The New York Times, Financial Times y The Atlantic—, el autor argumenta que eluden el factor unificador: el sistema económico. El ensayo explica que el capitalismo se basa en contratos voluntarios y revocables entre partes que buscan su propio interés, tal como formuló Adam Smith al describir la lógica del carnicero, el cervecero y el panadero. En ese marco, la paternidad representa un compromiso único, legalmente exigible y prácticamente indisoluble: criar a un hijo exige, como mínimo, dieciocho años de dedicación a una persona a la que no se ha elegido. En un sistema económico que ofrece poca seguridad —sin garantías de vivienda ni de atención sanitaria—, asumir una obligación a tan largo plazo requiere una fe enorme. En Alemania, el artículo 221 del código penal castiga el abandono de un menor con entre uno y diez años de prisión. El texto cita datos sobre el arrepentimiento parental: una encuesta de YouGov de 2016, realizada a 2.045 progenitores alemanes, mostró que uno de cada cinco preferiría haber vivido sin hijos, un 64% considera insuficiente el cuidado infantil disponible y un 44% de las madres y un 20% de los padres cree que habría tenido más éxito profesional sin descendencia. En Estados Unidos, según Pew Research, la mayoría de los menores de 50 años que no prevén tener hijos afirma que simplemente no lo desea, y las mujeres citan el miedo a que la maternidad trastoque sus vidas. El artículo recurre a la división de Alemania tras 1945 como experimento natural para evaluar la relación entre sistema económico y fecundidad, aunque el texto queda truncado al introducir esta comparación.
¿No hay bebés? La culpa es del capitalismo
Fuentes:
No Babies? Blame Capitalism.
