Nishant Joshi, ingeniero de software, presenta un análisis técnico sobre la ineficiencia de delegar tareas computacionales en la nube cuando los datos y el contexto ya residen en el dispositivo del usuario. En su ensayo, Joshi detalla que un escritorio moderno con seis dispositivos (incluyendo un MacBook Pro, un Mac mini y un iPhone) posee una capacidad de cómputo total de aproximadamente 15 TFLOPS, una cifra que superaría a la de los supercomputadores más rápidos de 2001. A pesar de esta potencia, la mayoría de las aplicaciones actuales envían datos a servidores remotos, como los de Virginia, para ejecutar tareas que podrían resolverse localmente, generando un desperdicio de recursos y costes de red innecesarios.
El autor sostiene que la red solo debe existir para la coordinación, la persistencia y la autoridad, no para el cómputo. Argumenta que el software local es más barato de construir, más fácil de confiar y más resistente a las caídas de internet. Aunque reconoce que existen casos válidos para la nube, como la sincronización de datos entre dispositivos, la seguridad de código no confiable o las tareas de larga duración, Joshi propone una arquitectura híbrida inspirada en los videojuegos: el cliente realiza el cómputo intensivo mientras el servidor gestiona el estado compartido y la coordinación. Este enfoque, que ya se utiliza en herramientas como Figma y en frameworks de IA como Claude Code, permite a los desarrolladores aprovechar la capacidad de los dispositivos de consumo actuales sin depender de entornos de nube costosos y complejos de mantener.
