¿Necesitamos a los milmillonarios?

Fuentes: Do We Need Billionaires?
Imagen generada por IA con el prompt: Editorial illustration: a colossal stack of dollar bills dwarfing tiny human silhouettes, with a faded 1980s storefront and a modern tech campus outline in the background, muted conceptual colors.
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El ensayo de Barry Hess, titulado "¿Necesitamos a los milmillonarios?", analiza el crecimiento histórico de la fortuna de los milmillonarios estadounidenses entre 1988 y 2026 y cuestiona si esa acumulación extrema de riqueza individual resulta necesaria o beneficiosa para la sociedad. El autor parte de la premisa de que una parte significativa de la población estadounidense sigue tratando la reaganomía como un hecho probado, y recuerda que en octubre de 1988 la lista Forbes solo recogía diez milmillonarios en el país, encabezados por Sam Walton con 6.700 millones de dólares y con Warren Buffett en décimo lugar con 2.200 millones.

Para dimensionar la diferencia entre un millón y un billón de dólares, Hess ofrece comparaciones elocuentes: un millón de segundos equivale a 11,57 días, mientras que un billón de segundos suma 31,71 años; un millón de dólares en billetes de 100 alcanza 1,1 metros de altura, pero un billón se acerca a los tres cuartos de milla. Aplica luego la inflación general: 1 dólar de 1988 equivale a 2,82 dólares de 2026, una tasa anual del 2,76%. Llevada esa misma tasa al patrimonio de Walton, sus 6.700 millones de 1988 deberían equivaler a unos 18.860 millones en 2026. Sin embargo, la lista de abril de 2026 muestra a Elon Musk con 817.000 millones, lo que implica una inflación anual del 13,5% para su fortuna, del 12,25% para la de Larry Page y del 10,7% para la de Buffett. La riqueza de los más ricos ha crecido entre cuatro y cinco veces más rápido que la inflación general.

Hess señala que ambas listas están integradas por personas que buscan una influencia notable sobre el rumbo del país, pero argumenta que el carácter de esa influencia ha cambiado: de editores, magnates de las comunicaciones y un futuro candidato presidencial (Ross Perot) a empresarios tecnológicos dueños de plataformas de información, beneficiarios de contratos públicos e interventores directos del Gobierno. El autor admite que las economías de escala favorecen a grandes empresas como Walmart, aunque sospecha que el comercio local y la industria manufacturera estadounidense habrían aportado más resiliencia ante crisis como guerras o pandemias.

Como propuesta, Hess sugiere fijar un tope razonable de riqueza individual —alrededor de 10.000 millones de dólares— y sostiene que el cambio solo llegará mediante elecciones que lleven al poder a dirigentes dispuestos a resistir la influencia de los milmillonarios. Cita además la afirmación de Alexandria Ocasio-Cortez según la cual un billón de dólares no puede ganarse de forma legítima. El ensayo cierra con un llamado a exigir líderes con integridad moral y a reemplazar a quienes actúan en contra del interés general.