En 1856, el hallazgo de huesos en una cantera cerca de Düsseldorf permitió a Johann C. Fuhlrott y Hermann Schaaffhausen describir por primera vez al Homo neanderthalensis. Casi un siglo y medio después, una de las grandes preguntas de la paleoantropología sigue vigente: por qué desaparecieron los neandertales cuando Homo sapiens permaneció.
Ludovic Slimak, investigador del Centro de Antropobiología y Genómica de Toulouse, propone una explicación basada en la antropología cultural cruzada con la paleogenética. Según su hipótesis, las distintas comunidades intercambiaron mujeres para asegurar alianzas estables, un mecanismo habitual en sociedades tradicionales con identidades fuertes. Esa estrategia habría dejado rastro en el genoma: los humanos actuales conservan ADN neandertal.
Sin embargo, la fusión de linajes nunca llegó a completarse. Los sapiens tempranos, de hace entre 40.000 y 45.000 años, presentan ADN neandertal reciente, pero los últimos neandertales contemporáneos, de hace entre 40.000 y 50.000 años, no contienen ADN sapiens. Un estudio publicado en febrero de 2026 por Platt, Harris y Tishkoff en Science señala que las preferencias de emparejamiento y un cruce sexualmente sesgado determinaron qué ADN neandertal se conservó y cuál se perdió.
Slimak ya había descrito en 2025 la desaparición neandertal como una forma de suicidio por aislamiento y fragmentación social, un factor que pudo explicar por qué la población sapiens, más numerosa y diversa, terminó imponiéndose.
