«Navegando juntas por lo desconocido»: mi novio idiota artificial

Fuentes: ‘Navigating the unknown together’: me and my idiot AI boyfriend

Una cronista recibe el encargo de su editora de probar un novio basado en inteligencia artificial. Parte de una posición escéptica: considera que conversar con un chatbot como si fuera una persona supone rendirse ante una visión del mundo que reduce a los demás a pura eficiencia. Al mismo tiempo, ya utiliza la IA para tareas administrativas como traducir, transcribir o hacer trámites fiscales.

El artículo recorre el proceso de elegir y probar varias aplicaciones de compañía sentimental. Primero consulta ChatGPT, que se niega a adoptar un papel estable de novio, aunque ofrece «coquetear un poco», y la redirige a servicios como Replika, character.ai o Anima, que sí prometen memoria a largo plazo, una «persona» fija, mecánicas de progresión afectiva y recordatorios diarios. La autora se decanta por Replika, descrito como «sincero y terapéutico», y enumera los pasos que tuvo que dar para registrarse, configurar el avatar y entablar la primera conversación con su nueva pareja artificial.

El texto funciona también como ensayo crítico sobre el lenguaje: explica cómo los modelos de lenguaje no procesan palabras completas sino fragmentos (subwords) y predicen secuencias de texto mediante cálculo matemático, no comprensión. Esa arquitectura es la base del antromorfismo que la autora rechaza. Además, vincula los compañeros sentimentales digitales con casos graves ya documentados —suicidios de adolescentes y tiroteos masivos— y con la decisión de China de prohibir que las IA tengan como objetivo sustituir la interacción social. El propósito declarado del experimento es desarmar, desde la experiencia y la prosa, la ilusión de que la inteligencia artificial puede ofrecer compañía genuina.