La natación es uno de los deportes más completos para mejorar la fuerza, la resistencia y la capacidad pulmonar sin apenas impacto en las articulaciones, gracias a la flotabilidad del agua. Sin embargo, practicarla con una técnica incorrecta puede provocar sobrecargas musculares, dolor lumbar, cervicalgia y otras lesiones, especialmente entre los nadadores esporádicos que se intensifican durante el verano.
Según Carlos López Cubas, fisioterapeuta de OSTEON Alaquàs Centro de Fisioterapia, uno de los errores más habituales es hacer demasiado y demasiado pronto, sometiendo al cuerpo a un esfuerzo para el que no está preparado. También son frecuentes hundir en exceso la pelvis y las piernas al nadar a crol, mantener la cabeza demasiado alta —lo que provoca hiperlordosis lumbar—, ejecutar movimientos balísticos con los brazos y no coordinar bien la respiración, lo que fatiga la musculatura de forma innecesaria.
No todos los estilos de nado son aptos para todo el mundo. Las personas con dolor lumbar deben evitar la mariposa y la braza, ya que fuerzan una extensión repetitiva de la zona baja de la espalda; en esos casos se recomienda el estilo espalda, que mantiene la columna más neutra. Para nadar a crol con menor riesgo cervical, López Cubas aconseja usar tubo respirador y gafas, mantener la cabeza alineada boca abajo y respirar cada tres brazadas alternando la rotación del cuello.
El especialista recomienda detenerse si el dolor supera 3 sobre 10 y abandonar la piscina de inmediato ante dolor irradiado, entumecimiento, hormigueo o debilidad. Antes de entrar al agua, es clave realizar un calentamiento y ejercicios en seco para activar la musculatura y reducir el riesgo de lesiones.
