Nadie quiere código artesanal: el oficio invisible del desarrollador en la era de la IA

Fuentes: Nobody Wants Artisanal Code Anymore

La programación artesanal dejó de existir como valor vendible. El desarrollador Gordon Beeming sostiene que la inteligencia artificial ha hecho visible una brecha que antes estaba oculta: el salto entre el software que parece terminado y el que realmente lo está. Durante décadas, el oficio consistió en un 80% de trabajo visible entregado en el 20% del tiempo, y un 20% de ingeniería minuciosa (bordes, comportamiento bajo carga, modos de fallo, mantenibilidad, seguridad) que consumía el 80% restante. El cliente no percibía esa segunda mitad porque participaba en el proceso desde el inicio. Hoy, cuando cualquier persona con conocimientos técnicos puede generar el 80% funcional en cuestión de días, esa partición se ha vuelto transparente. El autor revisa la evidencia: el estudio original de GitHub Copilot (Peng et al., 2023) midió un 55,8% más de velocidad, pero el experimento de METR (2025) con desarrolladores open-source experimentados detectó que creían ir un 20% más rápido cuando en realidad iban un 19% más lentos. El informe DORA 2025 confirma que el 90% de los desarrolladores usa IA, con un 21% más de tareas y un 98% más de pull requests, mientras el rendimiento del equipo se mantiene plano. Además, los informes de GitClear (2024-2025) proyectan que el code churn se duplica y los refactors caen del 25% a menos del 10%. Perry et al. (2023), en CCS, demostraron que los usuarios asistidos por IA escriben código menos seguro y están más convencidos de su seguridad. Beeming concluye que el oficio no ha muerto, solo ha dejado de estar oculto: saber qué 20% importa en cada sistema, y poder apostar por ello frente al cliente, es ahora todo el producto.