Este artículo explora la sorprendente persistencia de una arquitectura heredada en los módems modernos, remontándose a los días del Smartmodem de Hayes en la década de 1980. Inicialmente, los módems eran dispositivos relativamente independientes, capaces de realizar llamadas y transferir datos a través de líneas telefónicas. Esto se debía a limitaciones técnicas de la época: los procesadores eran lentos y las certificaciones para dispositivos conectados al teléfono eran estrictas, lo que hacía necesario que el módem manejara el control de la llamada de forma autónoma a través de un enlace serial (RS-232). El Smartmodem introdujo el protocolo AT, un conjunto de comandos que permitían a la computadora controlar el módem, marcando el inicio de una estandarización en la comunicación entre computadoras y módems.
Esta arquitectura, aunque inicialmente una necesidad, se ha mantenido sorprendentemente relevante. Aunque los teléfonos modernos han integrado la funcionalidad de audio en el sistema operativo y la ruta de audio es ahora digital, la esencia del módem como un dispositivo semi-independiente persiste. La dificultad para grabar llamadas en muchos teléfonos modernos es un ejemplo de esta separación, ya que requiere un esfuerzo de diseño específico para permitir que el software principal acceda al audio del módem.
El protocolo AT, formalizado en el estándar V.250, sigue siendo fundamental en los módems modernos, incluso en los de 5G. Aunque existen alternativas propietarias como QMI (Qualcomm), el AT es el estándar de facto para la interacción a bajo nivel. Esto permite casos de uso innovadores, como la implementación de dispositivos IoT completos que dependen exclusivamente del módem para la conectividad, incluyendo la ejecución de protocolos de red como HTTP o MQTT directamente en el módem a través de comandos AT. En estos escenarios, el módem actúa como un sistema autónomo, gestionando toda la comunicación de red sin necesidad de una pila de red en el dispositivo host.
En resumen, la historia de los módems y el Smartmodem de Hayes ilustra cómo las decisiones de diseño tomadas hace décadas, impulsadas por las limitaciones técnicas de la época, pueden dejar un legado duradero en la tecnología actual, incluso en áreas como la conectividad celular moderna. La persistencia del protocolo AT y la arquitectura de módem semi-independiente demuestran la resistencia de estas soluciones, adaptándose y evolucionando con el tiempo para satisfacer las necesidades de la conectividad en diferentes contextos, desde computadoras personales hasta dispositivos IoT.
