El Gobierno mexicano presentó el Olinia 1, un vehículo eléctrico compacto desarrollado íntegramente en el país como parte del proyecto Olinia, impulsado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y enmarcado en el plan industrial Plan México. La producción en serie arrancará a principios de 2027 en una planta ensambladora cuya construcción está prevista para este año en el estado de Puebla. El modelo fue exhibido el 7 de junio con la presidenta Claudia Sheinbaum al volante de un prototipo.
El coche se vende a 150.000 pesos (unos 8.500 dólares), un precio pensado para ajustarse al poder adquisitivo mexicano. Equipa una batería de ferrofostato de litio (LFP) de 14,7 kWh y un motor eléctrico de 13,5 kW, con una velocidad máxima cercana a 50 km/h y una autonomía de 125 kilómetros por carga. Puede enchufarse a una toma doméstica convencional.
Las especificaciones, modesteas según estándares globales, responden a una decisión deliberada: las dimensiones, la química de la batería y la velocidad se diseñaron pensando en la congestión crónica, el aparcamiento limitado y la mezcla de motos, microbuses y transporte informal de las ciudades mexicanas, no para circular por autopistas. El Ejecutivo prevé reemplazar parte de los taxis urbanos por este modelo.
La elección de la química LFP, más barata y térmicamente estable que las de níquel, se explica por su durabilidad y su menor exposición a la volatilidad de la cadena de suministro, aunque sigue requiriendo litio. Expertos como Gil Tal, de la Universidad de California en Davis, describen al Olinia como un "coche de barrio" eficiente, barato y seguro, aunque con un mercado más acotado.
El Gobierno trabaja en una nueva categoría regulatoria para este tipo de vehículos con tope cercano a 80 km/h. El plan industrial asociado aspira a atraer 100.000 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa hasta 2030.
