Un proyecto personal documenta el proceso de selección de la mejor variedad de mango mediante una metodología cuantitativa rigurosa. La iniciativa, motivada por la nostalgia de un postre específico, involucró la compra de 17 variedades distintas en el Lalbagh Botanical Garden. El autor organizó un concurso entre cinco participantes, quienes evaluaron cada fruta según cuatro parámetros clave: intensidad del dulzor, tipo de dulzor, textura del bocado y color interno. Cada criterio se puntuó en una escala de 1 a 5, permitiendo una comparación objetiva más allá de la subjetividad del gusto. Además, se recopilaron comentarios cualitativos para enriquecer la evaluación. Los resultados finales identificaron a Imam Pasand, Raspuri y Amarpally como las variedades ganadoras en las categorías de dulzor, tipo de dulzor y aroma. Este enfoque estructurado permite a los consumidores y entusiastas de la gastronomía tomar decisiones informadas al elegir entre las múltiples opciones disponibles en el mercado, transformando la elección de un producto alimenticio en un análisis de datos accesible y replicable.
